A¡ Ni mi abuela se salvó!!!
Una noche ya hace unos años, fiel a mi costumbre de dormir desnudo aún en pleno invierno, me sobresalté al sentir que un cuerpo desnudo de mujer estaba apoyado contra mi espalda.
Supuse que era mi hermana con la que solía pasar noches de pasión y me di vuelta en la cama comenzando a acariciar ese cuerpo, peroooo…noté cabellos largos en lugar de la melenita corta de mi hermana y eso además de intrigarme hizo que mi pija se endureciera.
Se me ocurrió que podría ser alguna compañera de mi hermana que había ganado ese lugarcito, así que mientras besaba esos labios una mano exploradora tanteaba entre las piernas encontrando una abundante mata de pelitos.